El post de hoy forma parte de la campaña de concienciación que estamos llevando en nuestra Asociación Cultural y Club de Fans ¿Lo Ves? sobre el cáncer de mama. En este caso, nos cuenta su testimonio nuestra compañera Alba Rubio.
Hola familia ¿Lo ves?
Estamos en octubre, también conocido como “el mes rosa”. Un mes en el que miles
de personas, empresas, campañas, acciones, etc… nos ayudan a dar visibilidad al
cáncer de mama.
Cuando mi club me pidió si podía escribir mi testimonio,
como paciente de cáncer de mama, la respuesta fue inmediata: sí. Aunque más
tarde me planteé si era buena idea poner palabras a lo que pasa por mi cabeza.
Mi opinión puede parecer desagradable, o incluso desagradecida. Pero es mi
historia, así que, ahí va…
Lo primero que me gustaría decir es que el cáncer de mama no es rosa, bueno, ni
el de mama ni ninguno. El cáncer es oscuro, un agujero negro que te traga
aunque no quieras. El momento en que recibes la noticia, es duro, pesado,
agónico, te bloqueas y solo quieres despertar de la pesadilla que pareces estar
viviendo.
En mi caso, fue un impacto emocional enorme, y mi vida se
hizo añicos sin salir de esa consulta. En mi cabeza solo había una pregunta: ¿Qué
pasará con mis hijas? V. tenía 5 años
recién cumplidos y N. solo 8 meses. ¡8 MESES! Y además, debía destetarla. Algo
que a priori podría parecer una tontería, pero que para mí supuso un paso
tremendamente difícil. Y así fue, como decidí que tenía que ser una
sobreviviente. Mientras negaba a mi hija mi pecho, supe que esta mierda de
enfermedad no nos iba a robar nada más. Y así empezó la lucha.
Miles de pruebas en 2 semanas, y mi primera quimio. Sin
duda, la más dura. Muchísimo miedo, sería un buen resumen. Recuerdo que aquel
día Alejandro salió en todos los programas de tv, visitando el Centro Nacional
de Investigaciones Oncológicas. ¡¡¡Hasta ese día me acompañó!!!
Pero la primera quimio pasó, y mi oncóloga me dio permiso
para ir de concierto. Solo dos recomendaciones: “Que no te dé el sol y procura
no cansarte”. Creo que es la única vez que no he hecho caso a pies juntillas.
Pude entrar a la prueba de sonido junto con mi familia, y Alejandro se portó del
10 conmigo y con mis hijas. Me dio el empujón que necesitaba para ponerme el
siguiente chute, y durante el concierto, ¡¡aún más carga de energía positiva!!
Las quimios fueron pasando, perdí mi pelo, cogí peso, me
sentía mal y mis ánimos empezaron a decaer. Pero, aquí viene la parte
ultrapositiva del cáncer. La gente, mi gente, la que me sostuvo y no me dejó
caer. Como mi amiga y hermana, (Lua, ¡te quiero!) que me subió a su coche y me
llevó a Madrid, a conocer a parte de mi nueva familia, a esperar bajo un sol de
justicia (aunque esta vez a la sombra, eso sí) y un campamento muy bien
organizado, a que Alejandro llegara a ensayar en “La Voz”. Y llegó, ¡vaya si
llegó! Hay testimonio gráfico de uno de esos abrazos que te reinician y cambian
tu vida para siempre. O mis amigas de toda la vida, que me organizaron una
fiesta para celebrar la vida, y hacerme saber lo importante que era yo en la
suya. ¡¡Puro amor!!
Y más quimios… Hasta que mi hígado dijo: - “¡¡¡Eeeeh!!! ¡¡¡Hasta aquí!!!!” Y sin
terminar los tratamientos, adelantaron la operación al 22 de noviembre. Otro contratiempo, y una vez más, sentí el
apoyo y el cariño de mi familia Sanzera, con el jefe a la cabeza. Un hashtag
que me llevó al cielo (casi 2 años después, confieso que muchas veces aún leo
#UnAbrazoParaAlba), un vídeo maravilloso que consiguieron mi equipo grande,
unos mensajes de ánimo que llegaron en el momento justo y mi camiseta de la
gira "Más", me acompañaron hasta el quirófano. Mastectomía radical y vaciado
axilar. ¡¡¡Casi nada!!!
10 días después, me retiraban los drenajes y recibí otra
“propuesta”. Marta Falleretes me ofrecía ir al fin de gira Sirope. ¡¡¡Me
regalaba una entrada!!! Lo medité 15 minutos, lo justo para comprar el billete
de AVE. Dos días más tarde, estábamos nuevamente en una prueba de sonido. Sin
teta, sin pelo, sin pestañas, sin cejas, sin fuerzas… pero frente a la cara de
sorpresa de Alejandro al verme y tremendamente feliz. Desde aquí: GRACIAS a mi
Marta, por ser una compañera perfecta, y cientos de gracias al equipo de
Alejandro que me permitió acceder a la prueba de sonido por la zona de
movilidad reducida. Ami, siempre gracias. Me “regalaron” unos segundos que volvieron
a llenarme el alma.
Como esto se está haciendo eterno, ¡¡voy a resumir!! 31
sesiones de radioterapia, un ingreso en aislamiento, más miedo, miles de
pruebas más, una hepatitis c, tratamiento hormonal y muchas horas de
psicooncóloga después, solo puedo volver a lo que escribí al principio. El
cáncer no es rosa. El cáncer es muy oscuro. Y aunque agradezco infinito toda la
visibilidad que se consigue este mes, también odio ver como se está
convirtiendo en un reclamo para empresas que se publicitan en color rosa, pero
que en realidad la colaboración con la causa es mínima. Se llama marketing, ya
lo sé, pero no deja de doler.
Lo que necesitamos no son lazos rosas, ni pasar cadenas de
whatshapp, ni rezar. Necesitamos gobiernos comprometidos, que no recorten en
investigación, al contrario, que les preocupe la fuga de investigadores
excelentes que tenemos en nuestro país. Y también necesitamos una unificación
de protocolos médicos. Una reconstrucción de mastectomía no debería demorarse 3
años en algunas comunidades, cuando en otras, en 1 año está todo el tratamiento
y reconstrucción finiquitado. Necesitamos cerrar etapas. Necesitamos recuperar
nuestras vidas.
Y por último, y no menos importante, necesitamos ayuda
gubernamental, cuando las bajas se alargan y llegan a incapacidad total para tu
trabajo. ¿Qué te queda? Una pensión pequeña, un trabajo al que no puedes
volver, dos años de parón en tu currículum, y muchas empresas que prefieren no
correr riesgos en contratar a personas sobrevivientes de cáncer. Triste, muy
triste.
Por eso, vuelvo a recordar, la gente, mi gente, en este
caso, mi familia Sanzera, ha sido un apoyo y estímulo enorme, para hoy, ahora
mismo, poder decir: estoy libre de enfermedad. No podría decir unos pocos
nombres, pero todos sabéis quiénes sois.
GRACIAS si has llegado hasta aquí. Muchos habéis sido
“culpables” de mi recuperación. Os quiero infinito.
Alba Rubio Domingo
Sobreviviente de cáncer de mama
#MásInvestigaciónParaMásVida
#YMePreguntasSiTeAmé