Un dejo de locura, la normalidad sentada en otra banca; las maneras y la forma de elegir. Cuatro tarros de otra repisa y una escalera de spaguetti y ojuelas de cereal.
No se me ocurriría otra cosa que pensar y así se me transformaba la cabeza cada vez que el móvil sonaba y era aviso de un mensaje tuyo.
No es que me gustaras. Es que me contaminas. No creo que me haga mal alejarme, pero tengo la absoluta seguridad que me has marcado la vida. Vírgenes pensamientos que mató tu existir.
Ojalá fuera yo otra vez. Quisiera el tiempo no alternar tanto entre tú y la realidad.
¿Recuerdas que terminamos los días de marzo esperando que amanezca? Y se cerraba el cielo tantas veces que noviembre volvía sin tí.
Me aprendí el mar de horas, me quedaron los ojos solo para leer.

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