martes, 13 de febrero de 2018

El camino #Más recto a mis emociones eres Tú (Marta Merino)

El mundo de las emociones es tan grande y amplio que dudo mucho que alguien pueda hacer un traje para cada una de ellas a nuestra mirada personal. Nunca se me ha dado bien hablar de ellas, más bien ellas hablan por mí. Tímidas ellas siempre se escudan en sus amigas las letras y sus compañeras las palabras. Cuando era una niña escuché a un chico cantar, creo que por casualidades, o no, de la vida. A día de hoy, él, es mi paraíso. Ese lugar al que puedo ir siempre que quiera. Sola o acompañada.

Todo lo que fui es todo lo que soy, pero multiplicado por un número que no se cuantificar. Desde que le conocí, todas las etapas importantes de mi vida están marcadas por su música. No sé muy bien quien rige el suceder de los acontecimientos de la vida. No sé muy bien quien es la mano que te guía y te marca de un modo u otro. No sé muy bien que sentí cuando te escuché por primera vez. De eso han pasado algo más de dos décadas y sinceramente no lo recuerdo. Pero sé que tuvo que ser algo  grande, algo certero y limpio. Entraste en el corazón de una niña. Te mantuviste el alma de una adolescente. Te respiro por los poros de mi piel siendo adulta.

He cambiado y has cambiado, pero todo sigue siendo igual. Sigues emocionándome  y deseo que sigas haciéndolo hasta que se apague mi luz. Estoy tranquila. Sé que seguirás colándote hasta dentro y tocándome mi fibra sensible pase lo que pase. No quiero meterte presión, de eso ya te encargas tú mismo. Sé que me vas a emocionar siempre porque cuando escucho algo nuevo vuelvo a encontrarme con ese amigo de siempre. Y si no es con algo nuevo, será con algo menos actual. No habrá diferencia porque siempre va directo al centro de mi corazón. Sólo te diré un ejemplo de mi admiración. ¿Recuerdas lo que sentías y sientes con Tu Paco? Sé que son palabras mayores pero volviendo al mundo de las emociones que hablaba al inicio, para mí esas palabras son tan grandes como tú.

Me fascina todas las emociones buenas que eres capaz de transmitirme. Mis sueños tenían nombre. Sí, en pasado. Una vez que te conocí un millón de galaxias explotaron y el mundo comenzó a brillar un poco más. Fui feliz. Mi primer concierto me cambió. Cuando te conocí mi vida cambió. Ahora ya no eres un sueño. Eres una realidad. Sin quererlo me has enseñado posiblemente una de las lecciones más grandes. Los sueños se cumplen. Se cumplen y te hacen feliz. Tú me haces feliz.


El mundo es tan bello como cruel. Cada vez que pienso lo feliz que he sido, y tantas por tu culpa, me siento en deuda con el mundo. Personalmente no te conozco tanto como quisiera, pero si algo tengo claro es que todos deberíamos mirarnos tu reflejo y ser un poco “más tú”. Así todo iría mucho mejor.

¿Pero sabes lo mejor de todo? Que además de tu música, de tus conciertos, del festival de emociones que me regalas, encima de todo ¡he encontrados amigos en el camino! ¿Es para flipar o no? Siempre digo que eres una dulce locura. Esa que me calma y me cura. La vida me ha regalado a ti y tu música como un ángel de la guarda pero además actualmente estás acompañado de muchos pequeños guardianes que me acompañan por el camino. Ya no sólo me emocionas tú, me emociona mi tribu, que es parte de tu tribu. De esa en la que tú eres nuestro capitán. Es tan bonito ver cómo nos emocionas a todos. Es tan bonito como emoción tiene diferentes colores y diferentes matices. Me encanta asociar canciones a personas. Me encanta unir tu música a mi gente. O a películas que se creen en mi cabeza. O a la vida en general y recordar grandes momentos. O recordarte simplemente. 

Pero tengo que serte sincera. No me produces el alboroto de miles de mariposas en el estómago o un pellizquito en el alma. Contigo siento un charquito en el corazón y un dinosaurio en la tripa. Al igual que te adoro a ti, adoro la música. Hay veces que me salgo de la carretera y busco nuevos camino. Caminos diversos, caminos nuevos, caminos que me abren la mente y me traen libertad. Esa que tanto busco en mi interior. Después de viajar por esos nuevos, o no tan nuevos lugares, de empaparme y llenarme o vaciarme, vuelvo a ti. Vuelvo feliz y en esos momentos siento que me estoy en casa. Siento que haya sido feliz en esos viajes, vuelvo con mi amigo del alma. Ese que me emociona con una mirada, una sonrisa, o una nota. Como dice el refranero popular: “no dejes camino por vereda”.

Puede parecer que dar las gracias está infravalorado, pero cuando alguien te da lo que le produce su corazón no hay nada más valioso. Por ello… GRACIAS AMIGO MÍO, GRACIAS MI CAPITÁN, GRACIAS ALEJANDRO.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las experiencias de nuestros socios: Mª Dolores Lacal

  ¿Desde cuándo sigues a Alejandro Sanz? Desde 1992 con 12 añitos.   ¿Cómo lo descubriste? Cuéntanos brevemente. Empecé a es...